miércoles, 14 de junio de 2017

El Campo de los Mártires, un prado de alfareras.


          En el barrio de La Calzada, en el límite que divide dicho barrio con el de San Roque, se encuentra la c/Campo de los Mártires, una vía que quien suscribe estas líneas conoce muy bien y que además, desde hacía tiempo, me intrigaba el significado de este nomenclátor. Por eso me propuse buscarlo y así poderles invitar a pasear por esta zona de Sevilla para conocer un poco más de historia sobre nuestra ciudad.

Rótulo al final de la calle, en el edificio de la ONCE.

Vista general de la calle.
En un primer momento me decanté por investigar los numerosos cementerios que rodeaban la zona, y que como ya comentamos aquí en otra ocasión, se trataba de los enterramientos en el Prado de San Sebastián, desde la peste de 1649, así como el cementerio de la ermita dedicada a dicho santo y también conocido como el de los Canónigos, fue utilizado desde 1819 hasta su cierre en 1853, año en el que se inaugura el actual Cementerio de San Fernando. Por otra parte, también en el actual barrio del Porvenir, se situaba el de los Pobres y otro, el de los Nobles en pleno barrio de San Bernardo. No muy lejos, también se encuentran los santuarios de los Salesianos de Maria Auxiliadora o la Trinidad. Así que si nos fijamos en la situación de la calle Campo de los Mártires, queda como una zona rodeada de campos santos pero, al parecer, no sobre ellos. Por otra parte, no resulta usual que los mártires fueran a encontrar la muerte al cementerio, por lo que el campo de búsqueda no parecía resultar ser el apropiado para desvelar el misterioso nombre de esta parte de la ciudad en la que estamos.

Detalle del plano de Sevilla de 1910, obra de Antonio Poley y Poley,
 donde se aprecia la zona del Prado de Santa Justa y el Campo de los Mártires.

Centré mi investigación, indagando en diversos artículos, libros y webs para intentar llegar a una conclusión. Como vemos en la parte del plano superior, con más de un siglo de antigüedad, esa zona limítrofe a los Caños de Carmona era antes de la actual edificación, un gran campo que regaba el arroyo Tagarete y que correspondía con un prado muy inundable, al que se conocía como Prado de Santa Justa. Precisamente a mediados del s.XVIII se conoce esta zona como Prado, hasta que en 1859 ya aparece la calle con el actual nombre. En estos terrenos pastaban las cabras hasta el pasado s.XX, y el cabrero no era otro que el monaguillo de la parroquia de San Benito, ya que el ganado pertenecía al propio párroco, Don Luis. El hecho de que fuera un campo de pastos al que se denominaba como el Campo de los Mártires, era algo un poco desconcertante que no encajaba. Hasta que por sorpresa, mientras leía una biografía, me encontré con una curiosa historia.

Las cabras bebiendo en el Pilar, a mitad de la c/Oriente (actual Luis Montoto).
(Joaquín González Moreno, 1957. Archivo ABC)

Dicho relato nos cambia de barrio, por lo que vamos a cruzar el puente y situarnos en Triana, el barrio alfarero de esta urbe milenaria. “Hermanas Santas de Alfareros, Señoras de Triana, Mártires de Sevilla”, con ésto estoy seguro que muchos ya saben a quienes nos referimos, ellas son las Santas Justa y Rufina, las hermanas trianeras que ejercen de protectoras de la Giralda y patronas de los gremios de la alfarería y la cacharrería.

Santas Justa y Rufina.
(Miguel de Esquivel, 1620. Catedral de Sevilla)
Corría el año 287 D.C. en la Híspalis de Roma, donde mandaba Diogeniano, nombrado prefecto de Sevilla por el emperador Diocleciano. Debido a la influecia fenicia del culto a la diosa Astarté, en la ciudad se adoraba bastante a la Venus romana, siendo aún la fe católica una minoría muy perseguida. Un día que una estatuilla de dicha divinidad salía en procesión por la ciudad, las hoy santas hermanas se negaron a adorarla e incluso destrozaron la figura. Este acto de rebeldía fue duramente castigado por Diogeniano, que decidió hacer de sus vidas un tormento. Apresadas en las Sagradas Cárceles subterráneas de la Basílica Santuario de Mª Auxiliadora de los Salesianos de la Trinidad, fueron torturadas con el potro, los garfios de hierro e incluso caminando descalzas hasta la sierra, pero su fe las hizo más fuertes y se mantenían con vida, así que siguieron encerradas hasta la muerte. La primera en fallecer con 19 años fue la mayor, Justa, cuyo cuerpo fue abandonado en un pozo situado en las tierras donde hoy está la estación de trenes de Santa Justa, de ahí el nombre de ese prado y de la propia estación. La más joven, contando con 17 años, era Rufina que fue llevada al anfiteatro de la ciudad,  un lugar del que nunca se han encontrado restos, pero que cuenta como una de sus hipótesis sobre su ubicación las proximidades del actual Campo de los Mártires, dada su cercanía con el trazado de la calzada romana que hoy es la c/Luis Montoto. Diogeniano dejó a Rufina a expensas de un hambriento y feroz león para que la destrozase, pero cual fue la bochornosa sorpresa para el prefecto romano que cuando el animal se acercó a la chica le lamió los pies mientras movía la cola como si de una fiel mascota se tratase, lo que motivó que fuera mandada a degollar y su cuerpo quemado. Posteriormente el Obispo Sabino recuperó los restos de ambas y los enterró precisamente en lo que hoy conocemos como Campo de los Mártires, por ser los terrenos donde enterraban habitualmente a los reconocidos como cristianos, incluidas nuestras jóvenes santas alfareras.

Vías del ferrocarril desde el Puente de la Calzada en la actual c/Juan Antonio Cavestany. (Exposición "Camino a Nervión")

Sabía acerca de la historia de las Santas Justa y Rufina, así como de sus leyendas por las que tanto en el Terremoto de Carmona en 1504, como en el de Lisboa en 1755 protegieron a la Giralda y la Catedral de acabar totalmente derruidas, pero nunca me paré a pensar en la ubicación exacta donde reposan ellas y muchos otros primeros cristianos hispalenses. Hoy puedo decir que, durante unos años, he vivido en una calle con misterio y que guarda el dolor, pero que también lo hace con parte de la historia, como decíamos al inicio, de esta Sevilla Legendaria y por eso quería compartirlo con ustedes.

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